Ayer tuve la oprtunidad de asistir a un debate acerca de la energía nuclear. Dicho debate fue organizado por Izquierda Unida y Los Verdes en el centro sociocultral de L' Eliana. Para hablar de las ventajas e inconvenientes que supone esta forma de obtención de energía asistieron dos personas, Juan José Gomez Cadenas (autor del libro "El ecologista nuclear") y Pep de la Rubia (Responsable de Residuos de Ecologistas en Acción del País Valenciano).
Resultó muy interesante conocer las dos opiniones que nos mostraron. Como es de suponer, la mayoría de los asistentes mostraron un NO rotundo al hecho de que sigan funcionando este tipo de centrales, por lo que hubo ciertos momentos de "tensión". Es cierto que teóricamente se tomasn muchas medidas de seguridad respecto a las centrales nucleres y los residuos rediactivos que generan, pero parece ser que a la hora de llevar esa teoría a la práctica, se dejan cosas por el camino.
Se mostraron cifras y datos a favor de la energía nuclear y nos enseñaron un estudio que relacionaba la calidad de vida de las personas y el consumo energético. Este estudio nos decía que la felicidad en las personas aumentaba en base a su consumo energético, y yo me pregunto ¿Necesitamos derrochar tanta energía para ser felices? Nos comentaba Juanjo que se prevé que en los próximos 50 años haya un grave aunmento de la población mundial, por tanto habrá una gran demanda energética.
Mi conclusión es la siguiente: Nos estamos cargando el planeta, vamos a hacer overbooking. Los políticos y las grandes empresas quieren sacar el mayor beneficio y, a poder ser a corto plazo, por lo que realmente no se invierte en energías renovables ya que es una gran inversión y los benecifios suelen llegar a largo plazo.
habrá mayor demanda energética y menor oferta. Pero bueno, de todas formas no pasa nada, esto a la gente no le preocupa. Lo que realmente le interesa a la gente es si Belén Esteban en noche vieja lleva un vestido o unos vaqueros y si Cristiano Ronaldo podrá jugar el partido de esta noche.
Si alguien tiene alguna duda sobre los efectos de la radioactividad, que les pregunten a las miles de personas que sufrieron el "accidente" de Chérnobil, la madrugada del 26 de abril del 1986.
Por mi parte, solo deciros que:
¡Nuclear NO! Gracias.


